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No se puede hablar de innovación sin hablar de impacto positivo en el mercado, ya que, como principio fundamental de la innovación, debe ser aceptada y apropiada por el mercado para que deje ser una invención. Es por esto que muchos analistas mencionan que el desarrollo económico es impulsado por la innovación, el conocimiento y el cambio tecnológico.

Desde hace varios años se habla de la necesidad de pasar de ventajas comparativas, generalmente asociadas a una dotación de factores o de recursos naturales de un país, a la construcción de ventajas competitivas, a través de mejoras en los niveles de productividad, que permiten ganar espacios en los mercados internacionales (Porter, 1990). Esto ha llevado a cambios importantes en la teoría del comercio internacional: inicialmente esta se basaba en el argumento que el comercio a nivel internacional se daba entre países que producían productos diferentes, precisamente con base en las ventajas comparativas de cada economía (Hanink, 1994). Desde hace un par de décadas se argumenta, con base en los patrones observados en el comercio internacional, que la mayor parte del intercambio en la economía mundial se da realmente entre países que producen productos similares, y que dicho intercambio se basa en diferencias en productividad asociados a innovación, conocimiento y cambio tecnológico (Porter, 1990; Hanink, 1994; Krugman, 1997).

Entonces debemos abandonar la idea de ser productores de commodities a creernos el cuento y poder agregarle valor esas materias primas generando productos de calidad y alto impacto, como pasa con el cacao, el café y otros tantos, así mismo en servicios hay que entender que todo el talento, creatividad y facilidad de adaptación que tenemos los colombianos, no solo puede ser aprovechado como un commoditie en un BPO, por el contrario, debemos explorar escenarios alternativos en donde no solo trabajemos para otros, sino que les vendamos productos/servicios de alto valor.

Es una profunda reflexión que nos ha dejado 12 años de outsourcing basado en conocimiento (KPO) de desarrolladores que nuestra empresa matriz A&A Soluciones – TIC  ha dejado, la única forma de crecer no era creciendo en personal y capacidad instalada para satisfacer la demanda de puestos de trabajo en outsourcing, sino, a estos mismos clientes y nuevos mercados, estar en capacidad de ofrecerles productos y servicios de alto valor agregado, con una oferta sofisticada que nos ayude a mejorar la competitividad en un mercado cada vez más agresivo, así nacimos como empresa, y ha sido una puesta interesante, arriesgada pero acertada al tiempo.

innovación

Elementos claves para la innovación

 

Estos elementos se pueden tomar como unas “reglas de juego” que se entiende son fundamentales para la consecución de mejoras en productividad y la construcción de ventajas competitivas a nivel de la firma. Por lo tanto, se convierten en categorías significativas para observar, investigar y leer lo que está sucediendo en nuestro país en empresas de distintas industrias y sectores, y con ello evaluar las posibilidades de ser o no competitivas en la economía mundial.

Un primer elemento tiene que ver con que debe haber una decisión consciente y deliberada a nivel de la organización por innovar. Esto se verá reflejado en la planeación estratégica y en la estructura organizacional, y muy seguramente se materializará en estrategias de gestión del conocimiento y gestión tecnológica. Organizarse para la innovación no es fácil: siempre habrá una tensión entre la acumulación de conocimiento y de experiencia y la conversión de procesos en rutinas que estabilizan la operación de una empresa, por un lado, y la flexibilidad al cambio y la apertura a lo novedoso necesarios para adquirir nuevos conocimientos e innovar, por el otro. Por lo tanto, la gestión de conocimiento y gestión tecnológica pueden aparecer como factores desestabilizadores dentro de una organización. El contrapeso a esto tiende a ser la inercia, y el comportamiento que busca no cambiar las cosas y dejarlas como están, lo que en la literatura se conoce como path dependence.

Otro aspecto que ha recibido mucha atención en las investigaciones de este tipo tiene que ver con las fuentes de innovación: ¿de dónde surgen las innovaciones que incorpora o introduce una empresa ? Una mirada ‘clásica’, si se quiere, ha puesto el énfasis en las actividades de investigación y desarrollo al interior de las organizaciones como fundamento de la innovación en las empresas, siendo para algunos más importante la investigación mientras que para otros igualmente importante o más el componente de desarrollo. Este factor plantea unas exigencias importantes a las empresas en términos de capacidad científica y técnica así como de recursos humanos y financieros. El énfasis en investigación y desarrollo como fuente de innovación ha generado una división en los estudios y en la literatura: por un lado, la investigación de grandes empresas, por lo general multinacionales y de ´alta tecnología´, capaces de realizar actividades de este tipo a su interior. Y por otro lado, estudios sobre pequeñas y medianas empresas en las que se pregunta si ellas realizan innovaciones o no y bajo qué condiciones.

Un tercer factor para resaltar como elemento clave en los procesos de innovación tiene que ver con la comprensión que tienen las personas de una empresa de su entorno, tanto a nivel de negocio mismo – las cadenas productivas y la competencia a la que se enfrentan, como del entorno económico, institucional, político y cultural, tanto a nivel regional y nacional como global. Esto significa que una empresa debe mirar hacia afuera con respecto a varios temas, y tener la capacidad para adquirir y procesar información relevante y convertirla en conocimiento útil. Recientemente se ha planteado también la necesidad cada vez mayor para las empresas de pertenecer a redes externas de distinto tipo – científicas, técnicas, de mercados – con el fin de poder acceder a información y conocimiento especializado que contribuya a los procesos internos y a distintos puntos de la cadena de valor de la organización. Es decir, a través de estas redes acceder a conocimiento global (global knowledge sourcing) .

Con base en los puntos anteriores sobre algunos de los factores claves asociados con procesos de innovación a nivel de las empresas aparece una categoría que recoge estos elementos y que se ha convertido en un concepto central al hablar de esto: competencias a nivel de la empresa para poder innovar. Es decir, competencias para poder incorporar de la mejor manera posible a la operación y estructura de la organización los elementos hasta aquí mencionados de acuerdo con su naturaleza y su contexto. Cuáles son estas competencias y cómo desarrollarlas o construirlas en una organización sigue siendo objeto de mucha discusión. Sin embargo, algunos factores identificados que tiene que ver con ellas son: una dirección a nivel de organización encaminada a la innovación; unos recursos humanos en capacidad de comprender la información y el conocimiento adquirido y así contribuir al aprendizaje organizacional; y una estructura organizacional que permita un flujo adecuado de información y conocimiento, desde fuera de la organización (lo que se conoce como capacidad de absorción) así como dentro de ella.

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